Márketing

Conocer la mente

Conocer la mente

Por pequeña que sea una empresa se hace irremediablemente necesario atender a unas pautas básicas de actuación a la hora de publicitar su imagen. Necesitamos aprender a conocernos para también conocer a nuestros clientes, de forma que podamos establecer lazos perdurables y de confianza con los mismos. Para ello es necesario hacer un pequeño ejercicio de reflexión sobre el funcionamiento de nuestra mente, con el fin de poder familiarizarnos con los impulsos subconsciente que mueven nuestro consumo; no para aprovechar este conocimiento, sino para ponerlo al servicio de una relación con el cliente justa y fructifera, donde ambas partes se sientan satisfechas al interactuar.

La mente del ser humano, nuestra mente, funciona básicamente atendiendo a tres reacciones elementales hacia el entorno: Apego, rechazo e indiferencia. Si cuando somos pequeños acercamos  la mano al fuego, el recuerdo doloroso de esta experiencia permanecerá en nuestro subconsciente el resto de nuestra vida. Con la publicidad sucede exactamente lo mismo. No, no se trata de quemarse, sino de grabar en nuestra mente un mensaje (en este caso positivo) que cons deje una sensación de familiaridad.

Para crear un lenguaje propio que quede en el subconsciente de forma positiva, es necesario:

1- Tener claro cuáles son los valores subjetivos que queremos expresar visualmente.

2- A qué tipo de personas, potenciales consumidores-portadores de estos valores
va dirigida nuestra publicidad.

3- Mantener una coherencia discursiva, es decir, mantener una familiaridad en la forma
de expresar estos valores.

4- “Renovar dentro de la continuidad”. Esto significa ser capaces de encontrar nuevas
formas para expresar la misma idea.

Explicado de forma más informal, necesitamos tener claro qué queremos resaltar de nuestros servicio o productos, saber a quiénes van dirigidas nuestras ofertas y mantener una coherencia a la hora de expresar nuestra idea.

Tú, que ahora lees estas letras, sin saberlo, has creado inconscientemente una estrategia, una actitud a la hora de plantarte ante esta pantalla.

Nuestra mente, con sus programas y metaprogramas crea continuamente estrategias para desenvolvernos en el mundo.

En base a la sociedad a la que pertenecemos, la educación que hemos recibido y la estructura de nuestra propia personalidad entre otras, utilizamos estas estrategias para gestionar la información que recibimos. Por ello, para crear afinidad con el público, es necesario también crear una estrategia expresiva, una forma coherente y no agresiva de conectar con el consumidor que se base en el conocimiento al menos aproximado de sus verdaderas necesidades.

Esta estrategia, lejos de formar parte exclusivamente de las grandes empresas de marketing, se pueden aplicar por igual a cualquier forma de comunicación gráfica, rentabilizando la inversión que cualquier entidad decida realizar para comunicarse con el público.

Seguir una estrategia no solo es necesario, sino que responde a un acto natural implícito en cualquier proceso comunicativo.

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